Teen rapists spared jail partly because of intellectual limitations, judge’s full remarks show

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Juicio muestra que tres raptores juveniles fueron liberados en parte debido a limitaciones intelectuales

Teen rapists spared jail partly because – Un juez liberó a tres adolescentes acusados de violar a dos chicas en ataques separados, basándose en una evidencia detallada que destacó la naturaleza específica de sus delitos, las posibilidades de rehabilitación y las profundas limitaciones intelectuales de dos de los menores. La sentencia emitida el mes pasado generó controversia al otorgar a los chicos órdenes de rehabilitación juvenil (YROs), tras encontrarlos culpables de diez cargos de violación en conjunto con los ataques sexuales ocurridos en Hampshire en 2024 y 2025. El transcurso completo de las palabras del juez durante el juicio fue revelado públicamente después de que el BBC solicitara su transcripción. Estas declaraciones demuestran el complejo proceso de condena, incluyendo las contribuciones de expertos sobre los impedimentos neurológicos de los chicos y su capacidad para comprender el impacto de sus actos sobre las víctimas.

Detalles del caso y la condena

Los dos incidentes ocurrieron en Fordingbridge: en noviembre de 2024, dos chicos de 14 años fueron encontrados culpables de violar a una adolescente de 15 años. En enero de 2025, un segundo caso involucró a una joven de 14 años, quien fue violada por los mismos menores. Un tercer chico, entonces de 13 años, fue condenado por participar en el ataque. Según el transcurso completo del juicio, un experto del Servicio de Justicia Juvenil del gobierno afirmó que poner a un de los chicos en prisión sería perjudicial, dada su compleja discapacidad intelectual.

El juez Nicholas Rowland mencionó que el primer acusado, J, fue descrito como alguien con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD) y “dificultades cognitivas leves”, pero señaló que esto no disminuía su responsabilidad personal. En cuanto al segundo acusado, N, los expertos determinaron que tenía un coeficiente intelectual en el 1% más bajo que sus pares. Además, sufría ADHD y un “impedimento neurológico extremo”, lo que le impedía seguir una escuela normal. Su madre lo comparó con un niño de ocho años.

“Estoy bastante seguro de que las responsabilidades de N se redujeron debido a sus profundas discapacidades”, afirmó el juez Rowland. “Su comprensión de lo que sucedió debe haber sido mucho más limitada que la de un adolescente sin esas deficiencias.”

El tercer acusado, E, fue diagnosticado por un psicólogo con una “capacidad intelectual muy baja” y una limitada comprensión del consentimiento. Estos factores, junto con otros, convencieron al juez de que no podía mantener a los chicos en prisión, ya que las guías de condena para menores indican que la custodia es un “último recurso”, priorizando la rehabilitación.

“El enfoque para condenar a un menor debe ser individualista y centrado en la persona, en lugar de en el delito”, dijo el juez. “Para un niño o joven, la condena debe enfocarse en su capacidad de rehabilitación cuando sea posible.” Los dos chicos mayores, J y N, recibieron órdenes de rehabilitación juvenil de tres años, con 180 días de supervisión intensiva. El menor, E, obtuvo una condena de 18 meses. Estas sentencias permitieron que los menores regresaran a su comunidad, pero bajo estricta vigilancia para asegurar su progreso.

Enfoque del juez en la condena

Las declaraciones del juez Rowland revelan que dividió la condena de los tres menores en dos etapas. En la primera, se dirigió directamente a los chicos utilizando lenguaje simple y generalizado, siguiendo la recomendación dada a todos los jueces para comunicarse con acusados menores de manera comprensible. Durante este momento, referirse a sus delitos como “cosas graves”, y les indicó que las restricciones impuestas eran una forma de castigo que debían ser guiados por expertos para evitar repetir los actos que el jurado determinó que cometieron.

En la segunda etapa, el juez presentó un razonamiento detallado y legalmente complejo para el registro del tribunal, permitiendo que los abogados entiendan su pensamiento. En esta parte, destacó que el caso no se comparaba con otros anteriores en los que chicos de edades similares habían sido colocados en custodia juvenil por delitos sexuales. “Las circunstancias de los ataques en Fordingbridge y las características de los acusados son muy diferentes”, explicó.

“Según la evidencia y los veredictos del jurado, ambas víctimas habían dado consentimiento inicialmente a ciertas actividades sexuales, pero su consentimiento fue posteriormente retirado, especialmente después de que se usara un teléfono para grabar”, declaró el juez. “No considero que este consentimiento inicial excuse las violaciones cometidas.”

Además, el juez señaló que aunque no hubo violencia ni explotación explícita, los delitos se vieron agravados por el hecho de que los menores actuaron en conjunto y grabaron los actos. Las órdenes de rehabilitación juvenil son un tipo de medida que permite a los menores seguir en libertad, pero con supervisión constante. El juez enfatizó que este enfoque busca no solo castigar, sino también corregir y preparar a los jóvenes para reintegrarse a la sociedad.

Revisión y expectativas

Las sentencias ahora serán revisadas por la Corte de Apelación, lo que refleja el interés en evaluar si los criterios aplicados fueron adecuados. El caso ha generado debate sobre el equilibrio entre la responsabilidad penal y las discapacidades intelectuales de los menores. Algunos defensores argumentan que las órdenes de rehabilitación juvenil son una alternativa efectiva para prevenir futuros delitos, mientras que otros cuestionan si esta decisión fue suficiente para abordar la gravedad de los actos.

El juez también destacó la importancia de considerar la edad y el desarrollo cognitivo de los acusados. “Los menores deben ser tratados con un enfoque que refleje su capacidad de comprensión y su potencial para mejorar”, afirmó. Esta perspectiva se alinea con las directrices que buscan evitar la custodia prematura y favorecer la reinserción social. Sin embargo, los detalles del caso, como el uso de la grabación para documentar los delitos, han sido clave en la justificación de la decisión.

La disponibilidad del transcurso completo del juicio ha permitido a los ciudadanos examinar el proceso con mayor claridad. Esto ha generado un análisis más profundo sobre los criterios utilizados para condenar a menores, especialmente en casos de violación. Aunque el juez destacó las limitaciones intelectuales de los acusados, no se descartó la gravedad de los delitos, lo que ha llevado a discusiones sobre si la custodia hubiera sido una opción más justa en ciertos casos.

En conclusión, el caso de los tres adolescentes violadores de Hampshire subraya la complejidad de los juicios juveniles. La condena no solo depende de los hechos, sino también de factores como la capacidad de comprensión, el contexto social y las herramientas de rehabilitación disponibles. La decisión del juez Rowland ha abierto nuevas discusiones sobre cómo balancear la responsabilidad penal con la necesidad de apoyar el desarrollo de los jóvenes en el sistema judicial.

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