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¿Dolor tras la eliminación? Cinco estrategias para sobrellevar la derrota ante Argentina
El sufrimiento futbolístico puede prolongarse durante días o incluso semanas, según expresan los hinchas tras la salida de Inglaterra del Mundial. Los albicelestes lograron una remontada espectacular que les permitió vencer 2-1 a los ingleses en las semifinales disputadas en Atlanta. Harry Kane y sus compañeros abrieron el marcador al inicio del segundo tiempo, pero finalmente no lograron mantener la ventaja. Ante este golpe emocional, presentamos algunas recomendaciones para superar las expectativas frustradas de llegar a la gran final.
El dolor del fútbol es más intenso
Perder en el deporte rey produce una herida más profunda que en otras disciplinas, según explica la doctora Martha Newson de la Universidad de Greenwich. La científica conductual señala que “pocas personas lloran o se entristecen por quien pierde en Wimbledon”. El fútbol resulta especial porque “hablamos del equipo nacional como si fuéramos nosotros quienes jugamos”.
“Para el hincha Oli Portlock, una derrota de Inglaterra se siente como un ‘funeral nacional… una gran nube gris sobre la nación cuando Inglaterra es eliminada'”.
Este joven de 27 años recuerda la “tristeza absoluta” que sintió cuando Inglaterra perdió contra Italia en la final de Euro 2020 celebrada en Wembley. “Sin duda arruinó mi semana siguiente en el trabajo”, confiesa.
Aceptar la emoción es fundamental
Reconocer el malestar constituye un paso esencial, afirma el doctor David Crepaz-Keay de la Fundación de Salud Mental. Sin embargo, advierte que no hay motivo para preocuparse demasiado, pues este descenso emocional “normalmente desaparece en un par de horas”. Por ello, si sientes que te sumerges en la pena, aguanta y recuerda que forma parte del proceso.
“Para mí, intento recordar todos los momentos maravillosos que viví durante el torneo”, comenta Oli, quien acompañó a Inglaterra desde su ciudad natal, Preston, hasta Estados Unidos.
“Los fans decepcionados pueden animarse reviviendo cómo Harry Kane devolvió a Inglaterra del borde contra la República Democrática del Congo, o cómo Jude Bellingham marcó dos goles en 98 segundos contra México para asegurar su paso a cuartos de final”.
También pueden recuperar recuerdos como quedarse despiertos una hora extra debido a tormentas que retrasaron el inicio hasta las 02:00 BST, o agolparse en pubs abarrotados durante una ola de calor récord para ver los partidos más tempranos.
Revive cada gol y celebra los aciertos
Oli sugiere escuchar música que evoque los éxitos pasados —”Wonderwall” para esta edición o “Sweet Caroline” para Euro 2020— en lugar de centrarse únicamente en la decepción. Jayne Howells, de 54 años, coincide y aconseja evitar buscar culpables con ira. “Muchos de estos jugadores también están destrozados. No se trata de criticarlos, sino de reconocer que lo hicieron realmente bien. Así fortalecemos al equipo”.
“Los fans deberían ‘ver el lado divertido donde sea posible’ y recordar ‘las cosas que salieron bien'”, recomienda Crepaz-Keay.
Compartir el dolor alivia la pena
Las primeras horas posteriores a la derrota resultan más difíciles, según el psicólogo. No obstante, “desahogarse con otra persona no es la solución adecuada”. Tanto él como Newson coinciden en que compartir la decepción constituye una de las mejores vías para superar el dolor. “Hablar, desahogarse y procesarlo rápidamente, de forma correcta y con las personas adecuadas”, señala Crepaz-Keay como la mejor estrategia.
Oli confirma que “conversar con amigos en el pub” ayuda a recordar que todos “estamos en la misma página” ante el golpe. “Sí provoca decepción”, admite, pero contribuye a “liberarlo del sistema”.
El cuerpo responde con hambre y movimiento
Si notas que buscas galletas o patatas tras la derrota, no se debe exclusivamente a falta de fuerza de voluntad. “Observamos que los hinchas consumen más calorías después de una derrota”, explica Newson, probablemente debido a un deseo evolutivo inconsciente de protegerse tras perder.
“Cada persona tiene métodos distintos para afrontar la situación”, dice ella, pero lo crucial es ‘confiar en tus instintos’ —estar acompañado, descansar y abrirse suelen ser las mejores opciones”.
Crepaz-Keay sugiere “salir al exterior y mantenerse activo”, incluso si eso implica caminar y cantar mientras regresas del estadio para gastar energía. Andy Taylor, de 38 años, quien siguió a Inglaterra tanto en Nueva York como en Boston, encuentra consuelo en recuperar su rutina habitual. Los “aspectos cotidianos” —pasear al perro, correr, reflexionar sobre lo positivo— le ayudan a mejorar su ánimo.
El dolor futbolístico requiere “días, incluso semanas para sanar completamente” según Andy, pero también destaca: “El fútbol no es cuestión de vida o muerte”. Su primer torneo, Euro 1996, donde Alemania frustró las esperanzas inglesas en una tensa semifinal, resultó “devastador”, pero siempre pudo mirar hacia adelante con optimismo.
